Aiguille Verte, Corredor Whymper.

Lunes 9 de agosto tomamos el camino de subida al refugio de couvercle, cerrado por obras, pero nos queda el de invierno que todo sea dicho es una gozada. La ubicación es inmejorable, La Verte, Aiguille Telefre, Grandess Jorasses, Dent du Geant, Montblanc…….Todo a nuestro alrededor. 

La idea es subir La Moine y mientras dejar que la nieve estabilice después del último paquetón de nieve que cayó el último sábado.  

Así que, después de descartar subir por la Contamine, ya que solo hemos subido 8 cintas, semáforo de aliens, el 1 y 0,75 de camalot y un juego de fisureros, decidimos probar por la arista Integtrale. 

El martes entramos por la arista en el lugar indicado y después de escalar hasta el medio día, la cresta nos barra el  paso, rapel instalado y para abajo, nos falta parte de la reseña y más tarde descubriremos que el rapel lo teníamos que haber hecho para la otra vertiente. 

Teniendo en cuenta que al día siguiente queremos acometer el ataque a la aguja donde se consagran los alpinistas, entendemos que intentar retomar la arista es acabar muy tarde y cansados, así que “tanquem la paradeta” por hoy y nos vamos a descansar.  

Miércoles 11: El despertador está esperando que el reloj marque la 1:30h de la madrugada, en vistas que una pareja se levanta media hora antes, decidimos acompañarlos por aquello de no molestar 2 veces. 

A las 1:45h ya estamos caminando siguiendo la traza, no subimos lo suficiente y acabamos en el festival de grietas del glaciar, estamos un poco alejados del track, y simplemente conlleva un poco más de tensión por el paso de algunas grietas. Durante la aproximación nos acompañan relámpagos lejanos y el cielo tapado. ¡Pero si daban buen tiempo! 

Antes de disponernos a encarar la rampa que conduce a la rimaya vemos que la pareja que nos precede ya está en el inicio de vía, pero ¡Alto! Josep mira el track y se da cuenta que nos hemos pasado, ellos van a subir a la Grande Rocheusse por el couloir a la derecha del Whymper, esta cima se encuentra entre la Aiguille Verte y la aiguille du Jardin. 

Deshacemos un poco el camino y ya encaramos nuestro corredor. La rimaya no ofrece ningún problema y Josep la pasa rápido, seguidamente nos encaramamos por un tubo donde van a parar todas las purgas. Aun no es de día, pero sabemos que no es un buen lugar para encantarse, así que con piolet tracción subimos lo más rápido posible sin pausas al ensamble, se hace largo y la tensión se puede palpar por el peligro latente. En cuanto salimos del tubo, Josep se va para la derecha donde monta reunión y desde donde acometerá una pequeña sección en mixto que ya nos dará paso a lo que es el propio corredor. 

Apagamos frontales y toda la ascensión del Whymper la haremos al ensamble como casi todo lo que hemos hecho hasta ahora, salvo en algún lugar puntual, como para pasar alguna sección de hielo precario en la que se oye correr el agua por debajo.  

La progresión es fluida y pasamos por alguna zona de nieve fresca con la parte superior venteada, lo que forma una pequeña costra, ups!. Josep va gestionando en todo momento el mejor lugar de paso, y yo, viendo lo largo que va a ser la ascensión decido ponerme en modo autómata, no mirar el reloj y no preguntas tipo: ¿falta mucho papá? 

Así que después de no sé cuánto tiempo, el corredor deja de tener continuidad, estamos en la arista cimera, de nieve fresca y totalmente virgen para nosotros. 

Josep la encara evitando sobre todo una cornisa bastante prominente, por la derecha y ahora cruzamos a la izquierda y otra vez cambio. Sigue con nosotros la niebla, y casi que lo agradezco para no ver el patio que tenemos a nuestros pies.  

Y a las 11:20h se abre el cielo para que nos acaricie unos agradables rayos de sol en la cima de la Aiguille Verte, se abren unas vistas espectaculares ante nosotros en una cúpula blanca. 

Hay pocas personas en mi vida con las que poder disfrutar de estos momentos y hoy estoy con una de ellas. 

Disfrutamos del momento y la emoción y después de comer algo y las fotos de rigor, encaramamos la bajada, disfruto más la arista con el solecito y ya con una traza hecha. 

Al final de la arista ya estamos en el primer rápel, pasamos cuerdas, y bajamos cada uno por una cuerda para no perder tiempo. De esta manera vamos enlazando rápeles. A mitad de corredor aproximadamente, empezamos a ver algunas purgas y algunos aludes de fusión, hasta ahora no detectamos que estemos en peligro, ya que estamos fuera de las líneas de caída. De pronto una purga que cae desde nuestra izquierda, mirando al valle, viene acompañado con un bloque que se va haciendo añicos con los impactos contra las rocas, y pasa algún cascote demasiado cerca. 

Lo tenemos claro, el siguiente rápel toca hacerlo hacia un espolón que tenemos a nuestra izquierda y que nos protegerá de las purgas sucesivas, así que dicho y hecho, en un momento cruzamos el cono de purga formado en el corredor y nos apartamos del peligro. 

Después de más de 14 rápeles estamos en el inicio de vía. (En el quinto perdí la cuenta) 

Para la época del año, ha sido una ascensión rara, ya que se suele escalar con temperaturas más bajas. Sobre todo, por la bajada. 

Satisfechos de haber hecho una ascensión elegante que para nada es fácil y está regalada, solo queda volver al refugio teniendo que pasar por una grieta, como el túnel del Metro, como último momento tenso de la ascensión. 

No sabíamos lo que nos depararía el día siguiente la ascensión a la Aiguille du Moine, pero eso es otra película. 

¡Qué bonito es el alpinismo! 

José Soler

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